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Por Miguel P. Juárez, organista – Buenos Aires – Argentina
En la República Argentina han perdurado tres órganos del período hispánico - colonial, de los que hemos podido constatar su existencia con toda seguridad. Tales instrumentos son: 1º.- órgano positivo para procesiones hallado en la Parroquia de San Pedro de Susques, Provincia de Jujuy, en la Puna de Atacama (s. XVII - XVIII); 2º.- órgano colonial del Museo Sobremonte de Córdoba (anteriormente en el Convento de las monjas Carmelitas de la misma ciudad), Prov. de Córdoba (mediados a fines del s. XVIII); 3º.- órgano de coro de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires (probablemente construido por Louis Joben entre 1792 y 1810, aproximadamente). A los que deberíamos agregar, algunos pocos tubos más hallados en el órgano de la Iglesia de Santa Catalina de Siena de Buenos Aires, construido a mediados del siglo XIX. El positivo de San Pedro de Susques actualmente permanece sin tubos, solo se conserva la estructura de la secreta única, aparentemente para tres juegos, el teclado completo de cuarenta teclas con octava corta, sus dos fuelles de cuña, reducciones, válvulas principales, y caja. En el órgano del Museo Sobremonte de Córdoba se han realizado algunas grabaciones discográficas en décadas pasadas, y al parecer, el mismo se encuentra aún en buen estado general de funcionamiento. El Órgano de Coro de la Catedral de Buenos Aires ha sido restaurado en 1996, y se lo utiliza actualmente en recitales y conciertos diversos en dicho templo; anteriormente siempre estuvo en uso, aunque escasamente en la liturgia; con motivo de su restauración, se han develado varias incógnitas que nos indicarían firmemente que el mismo es obra del organero francés Louis Joben (1752 – 1835).
Existió y aún existe en Susques una fuerte tradición de procesiones con músicos que recorrían todo el pueblo, y según testimonio de la Expedición de Montfort y La Grange de 1908, pasaban por todas las calles y casas en un carro; de esta forma la liturgia de la Iglesia Católica Romana se mezclaba con diversas prácticas "paganas" del tiempo de los incas y pre-incas; entre ellas la adoración de los cuatro puntos cardinales: antisuyo (este), chinchasuyo (norte), contisuyo (oeste), y collasuyo (sur) como límites del extenso Imperio Inca, cuyo centro era el Tahuantinsuyo (Cuzco). De allí que la localidad de Susques, ubicada exactamente bajo el Trópico de Capricornio, esté circundada por cuatro ermitas llamadas "apachetas", que aún existen en el cerro que la rodea y orientadas a los cuatro puntos cardinales . 


La propia iglesia de San Pedro se encuentra rodeada a su vez por cuatro pequeñas capillas en los cuatro ángulos del predio en el cual fue construida a principios del siglo XVII ; parece que allí tenía lugar una antigua ceremonia de adoración a la tierra (llamada Pachamama por los habitantes de la Puna), y a la cual la Iglesia o al menos el obispo permitían y toleraban para regocijo de los primitivos habitantes. No descartamos que el mismo positivo haya sido colocado en el carro procesional, o que se lo tañese también en las procesiones de Nuestra Señora de Belén (23 de enero), patrona del lugar. Una cita del Padre Alonso de Ovalle, perteneciente a su obra "Histórica Relación del Reino de Chile", nos refiere que hacia 1626 en la ciudad de Santiago de Chile, en las procesiones de la Santísima Virgen, se oían las coplas: "Todo el mundo en general a voces Reina escogida…" sobre las cuales Correa de Araujo compuso sus célebres Tres Glosas sobre el Canto llano de la Inmaculada Concepción que cierran la Facultad Orgánica, publicada ese mis mo año en Alcalá.
Varias son las incógnitas que se presentan en torno al instrumento de Susques, y trataremos de abordarlas con la mayor objetividad, y una cierta dosis de escepticismo, para evitar caer en conclusiones falsas o apresuradas. En rigor estricto, como anteriormente lo hemos mencionado en nuestro "Censo y Estudio de los Órganos de la República Argentina" (1996), es muy difícil precisar la fecha de construcción del instrumento, pero de confirmarse algunos supuestos, estaríamos ante el órgano iberoamericano más antiguo de Sudamérica. Al menos sería contemporáneo del Órgano del Evangelio de la Capilla de Andahuaylillas, pueblo cercano a la ciudad de Cuzco en Perú (c. 1630/40). En este país y en la misma zona del Cuzco, donde otrora se levantara la civilización Inca, y de la cual Garcilazo de la Vega nos refiere en sus Comentarios Reales, los últimos ecos de la misma; perduró al menos hasta 1935 una antigua tradición en materia de construcción de órganos. Nos referimos a los "pampa – pianos", pequeños órganos positivos, construidos por criollos de ascendencia inca, testimoniados en una fotografía que aún hoy día se vende como postal en las viejas recovas de la Plaza Mayor del Cuzco . 
El término pampa – piano, de por sí equívoco y confuso, nada nos devela, pero al menos nos confirma una construcción de órganos positivos por tradición, que podría remontarse al siglo XVI. La procedencia del positivo de Susques, habría que buscarla entonces en Perú o en el Alto Perú (actual Bolivia), siendo trasladado a "lomo de mula" según consta en los gastos realizados para la instalación del órgano de la Parroquia de Humahuaca, hacia 1673, hoy inexistente. Curiosamente, la compra de este instrumento similar, en una iglesia de la misma provincia de Jujuy, está documentada en un libro de gastos pertenecientes a la Cofradía de la Virgen de Copacabana, estudiado con detenimiento por el Dr. Francisco Curt Lange, y publicado en 1950. En el mismo libro se menciona también la compra posterior de un monacordio, de un terno de chirimías y de un bajón, pero no hay mayores datos sobre el órgano. Esta primera aproximación al siglo XVII es bastante verosímil, pero aún no aclara otras incógnitas: la primera de ellas es la peculiar extensión del teclado de cuarenta teclas – Do/Mi1 a Sol4 – por el momento y al menos desde estas lejanas tierras sudamericanas, hemos tomado conocimiento de la existencia de tan solo tres positivos europeos de similares características: el primero de ellos en el Museo Histórico de Bale (inv. 1927 – 258), Suiza; el segundo se encuentra en el Museo de Bregenz, Austria; y finalmente el tercero es el famoso órgano de procesión de la Infanta Isabel Clara Eugenia en el Palacio del Escorial, construido por Brebós en 1589. La tradición ibérica se ajusta siempre a 42 o 45 teclas, pero sería interesante constatar si realmente existieron en tiempos más recientes, instrumentos con esta extensión de 40 teclas, al menos en positivos, de no ser así, las referencias existentes nos llevarían inevitablemente a fines del siglo XV o principios del XVI. Nos parece muy prematuro, debido a que la primera expedición de Diego de Almagro hacia Chile, aconteció alrededor de 1536, pasando probablemente por el lugar, pero la capilla de Susques habría sido construida a principios del siglo XVII .



Podría tratarse además de una limitación impuesta por el constructor, o inclusive de un error; pero si es así, ¿porqué hallamos en todos los órganos coloniales de Bolivia y Perú, la correcta extensión de 42 o 45 teclas? Como dijimos antes, actualmente el instrumento carece de sus respectivos tubos ; 
según una fotografía tomada en 1940, y publicada en el libro "Músicos Argentinos durante la Dominación Hispánica", del jesuita Guillermo Furlong, al parecer eran todos de metal y de muy escasa altura: 2" o solamente 1" . 


Se ha podido constatar la típica división ibérica entre Do1 y Do#1 en la secreta; y además se aprecian a simple vista, las prolongaciones de las correderas sobre los costados de la caja: dos del lado izquierdo y una del lado derecho . 
Una de las correderas del lado izquierdo, accionaba al menos un juego completo, es decir un registro entero de 1"; el juego restante era dividido en mano izquierda y derecha, al parecer por la distribución en la secreta , 


los bajos (izquierda) estaban colocados en el frente de la secreta, y a su vez servían de fachada, los tiples (derecha), eran exactamente 19, la cantidad exacta de tubos entre Do#1 y Sol4. Los italianos llamaban a este tipo de instrumento "organeto", según se cita en el tratado de bajo continuo de Agostino Agazzari, 1607, y probablemente requerido para el "Orfeo" de Claudio Monteverdi, reforzado con el bajón hispánico, era de gran utilidad en los templos coloniales y suplía a los grandes órganos de trece palmos.
Toda la mecánica estaba operable, al menos hasta agosto de 1991 cuando se realizó este relevamiento; el teclado está completo, su accionamiento es directo sin reducciones, y aparentemente de construcción sólida .


Según declaraciones verbales de la directora de la escuela de enseñanza primaria y media de la localidad, los pocos tubos que aún subsistían del instrumento, fueron guardados en una "caja de zapatos", para evitar que los turistas furtivos se los llevasen como "souvenirs" del pasado colonial hispánico. Intentamos buscar la "caja de zapatos" por toda la capilla y sacristía, sin éxito, aparentemente la misma estaría en poder del ecónomo del templo, debido a que el párroco del lugar es itinerante, no vive en el pueblo y a veces pasan hasta tres meses para que retorne a celebrar misa y sacramentos. El templo con todas sus pertenencias ha sido declarado Monumento Histórico Nacional de Argentina; debido al buen estado general de conservación de la secreta y mecánica, consideramos que una restauración del positivo de Susques sería posible, incluyendo la reconstrucción total de sus tubos. Al menos en 1991, no advertimos deterioro o carcoma en la madera, como se aprecia en las fotos, las tablas de los fuelles son las originales, y al menos uno de ellos conservaba un cuero antiguo. Las mensuras de los tubos podrían obtenerse de algún instrumento del Cuzco o de Bolivia, y el costo de los mismos con un porcentaje muy alto de plomo, sería bastante razonable. Teniendo en cuenta lo poco accesible del lugar, y mas allá de la restauración con fines de conservación de patrimonio, cabe hacerse la pregunta: ¿quién ejecutaría el órgano y con qué fines? A lo que respondemos con otra opción práctico - musical: construir una réplica del instrumento para ser usado en ensambles vocales e instrumentales de música colonial latinoamericana. El positivo de esta época sonaba casi siempre en las iglesias de América junto al arpa (de una o dos órdenes) y al bajón, las partes de coro eran reforzadas con el infaltable terno de chirimías; constituyéndose así en una capilla de instrumentos musicales de transición entre el Renacimiento y el Barroco iberoamericano.

Organista de la Basílica de San Antonio de Padua -
Buenos Aires - Argentina
Imagen 01 : Pueblo de Susques visto desde el camino de acceso entre montañas de la pre-cordillera de los Andes.
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por Miguel P. Juárez
En la Cordillera Central andina, al sudeste de la ciudad de Cuenca, se encuentra la localidad de Jima, con su antigua parroquia de San Miguel, y en su interior un órgano realejo, actualmente sin funcionar, testigo y protagonista de los albores de la patria ecuatoriana. Dicho instrumento fue construido de acuerdo a los principios, tradiciones, y usos litúrgicos ibéricos, comunes a todos los órganos de gabinete encontrados en la sierra, desde México hasta Bolivia.

Plaza de Armas de Jima
Según reza una inscripción hallada en las tapas de la sección de válvulas principales de la secreta, el órgano fue construido en el año 1820 por José Garzés, probablemente un artesano local, heredero de la tradición hispánica, y por cierto muy conservador, al dotar al instrumento de la típica partición de registros entre Do3 y Do#3, además de la infaltable "octava corta" en los bajos. En cuanto a sus juegos, sobresalen las correderas para tres juegos de mano derecha y otros tantos de mano izquierda, pero se advierte la presencia de un juego fijo de base, sin comando de registro.
El actual templo parroquial data del año 1896, por lo tanto, el instrumento se hallaba originalmente en una construcción anterior consagrada a la veneración de Nuestra Señora del Rosario, hoy inexistente, seguramente en la misma planta del edificio. La Independencia de la República del Ecuador, fue declarada oficialmente en 1822, pero el proceso revolucionario, había comenzado en Quito, hacia 1809, y declarada la independencia de la ciudad de Cuenca en 1820, el mismo año de construcción del realejo de Jima. Existen testimonios del paso del propio libertador General Simón Bolivar, por el pueblo, a pocos años de la inauguración del órgano, por lo tanto podemos considerar al realejo de Jima, como un instrumento de transición entre la colonia y la república.
Templo parroquial de San Miguel de Jima
Colocado en la tribuna alta del coro, su caja se encuentra pintada en color verde, con motivos que imitan hojarasca; su ornamentación es austera y sencilla, con dos postigos que preservan su tubería. Por cierto se trata de una factura completamente diferente al gran órgano colonial de Esteban Cardoso en la Catedral "vieja" de Cuenca, fechado hacia 1739 aproximadamente; este instrumento posee un teclado manual con octava extendida en los bajos (aunque podría tratarse de una adaptación posterior), y una exuberante fachada, ricamente ornamentada con ángeles y pinturas doradas. Del mismo tipo son las dos cajas coloniales (vacías) que se encuentran en la Basílica de la Merced de Quito; por lo tanto podemos afirmar que el realejo de Jima es el segundo órgano más antiguo del Ecuador.
Órgano realejo de San Miguel de Jima
Los datos técnicos del instrumento son los siguientes:
Constructor: José Garzes. Año: 1820.
Sistema de transmisión: mecánico, secreta de correderas dividida entre Do3 y Do#3.
Extensión: Do/Mi a la4 en el manual, 42 teclas. Tres correderas de mano derecha y tres de mano izquierda.
Disposición: Tapado 4´
Quincena 2´
Juego no identificado
Lleno 3 filas
Bajoncillo 4´
El instrumento posee al menos 4 tubos de madera. Dos fuelles de cuña con sus respectivas baquetas. En el interior de los postigos, una inscripción reza: "…Señor Mateo Cajamarca Orta hiso pintar este órgano, el M.T. de capilla Mateo CMCA Ortega, julio 16 de 1881…"
Caja del realejo de Jima con sus postigos abiertos, mostrando la tubería
A esta altura del presente informe, se preguntará el lector, ¿qué es un órgano realejo? y a qué se refiere el término; respondemos que se trata de un antiguo calificativo del idioma español, para la mayoría de los órganos de gabinete (encerrados en cajas a modo de armarios), y cumplía con la finalidad de diferenciarlos de los grandes órganos de muro. Según esta interpretación, realejo es algo que se aproxima a la realidad, es decir un instrumento en escala (menor) a los grandes órganos, pero de utilidad funcional y bajos costos. Los órganos en escala menor a la real, son referidos por Juan Bermudo en su tratado "Declaración de Instrumentos Musicales", Osuna, 1555. Una detallada descripción de un "cabinet d"orgue", se encuentra asi mismo en "Harmonie Universelle" de Marin Mersenne, Paris, 1636; con detalles de la secreta y distribución de los tubos.
En el ejemplar de Jima, hallamos mensuras muy estrechas para las tres filas del Lleno, y al menos un juego de lengüetería con resonadores cortos, ubicado al frente de la secreta. El teclado manual se encuentra muy deteriorado, pero aún con sus tirajes de madera que conectan directamente con las válvulas principales, sin mediar ninguna reducción (desviación de la mecánica). Sus dos fuelles de cuña se encuentran en buenas condiciones, y estimamos que una restauración integral del instrumento es perfectamente posible, y necesaria, tratándose de una joya de extraordinario valor estético e histórico para la provincia del Azuay. Agradecemos los datos suministrados desde Quito, por el maestro constructor y afinador de pianos, Don Luis Verdugo, discípulo de su padre Don Daniel Verdugo, antiguo organero de Cuenca, quién tenía conocimiento de la existencia de este instrumento.
Caja con válvulas principales y tiraje de madera hacia el teclado
"En el año del Señor, a los 28 días del mes de Abril de 1820, Yo el Mtro. Don José Garzés, concluí este Órgano, cuando fue cura interino el R. P. Fray Rudecindo Aguilar, y pongo este lencio para que el Mtro. De Capilla y los oficiantes rueguen a Dios por mí y por dicho Padre. José Garzés"
Inscripción hallada en la tabla frontal de acceso a las válvulas principales
Saludamos cordialmente a la comunidad de Jima, quien nos brindó su apoyo y facilitó el acceso a su templo parroquial en febrero de 2006 para inspeccionar el órgano; deseamos fervientemente que se haga realidad la restauración de este instrumento musical, símbolo de la cultura hispanoamericana en tiempos de la emancipación libertadora.
Lic. Miguel P. Juárez
Buenos Aires, Junio de 2006
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"Entre el Rey David y Santa Cecilia"
La escuela de organería del Cuzco
Hacia fines del siglo XVI, habría comenzado en el Perú, la construcción local de órganos, con el fin de proveer a la Iglesia Católica, de la principal herramienta litúrgico-musical favorecida por el Concilio de Trento (1545-1563). Mientras se producía esta expansión de templos y conventos, la provisión de muebles y objetos litúrgicos para el culto desde Europa, entraría en crisis; siendo ineficaz para abastecer extensos territorios surcados por montañas.
Si bien los primeros organeros -constructores de órganos- serían españoles, estos rápidamente enseñaron el arte a los criollos y probablemente también a los indios evangelizados. Como bién sabemos, este floreciente desarrollo se verificó en todas las artes, entre las que sobresale la "escuela cuzqueña de pintura". Muy diferente resultaría este proceso en México, donde la tradición española de organería sentó fuertemente sus bases, influencia que se extendería durante todo el siglo XVIII.
Es así que podemos hablar categóricamente de una "escuela cuzqueña de organería", debido a la gran cantidad de instrumentos hallados en el Cuzco y zonas aledañas, con características similares. Esta escuela se habría extendido hacia regiones más alejadas del Perú y probablemente también a Bolivia, hasta alcanzar el norte de la actual República Argentina.
Es interesante hacer notar, que paralelamente al desarrollo de la música en las urbes españolas, se generó un importante aporte desde las "reducciones" jesuíticas que contaban con talleres propios para la fabricación de instrumentos musicales. Así lo prueban los talleres montados por el padre Antonio Sepp (l655-1733) en la reducción de los Tres reyes Magos (Yapeyú - Argentina) y el del padre Martín Schmid (l694-1772) en las reducciones de los indios Chiquitos (al este de Bolivia). No conocemos hasta el presente antecedentes más remotos sobre construcción de órganos en todo el continente americano que puedan ser probados por las obras mismas, es decir, la actual supervivencia de instrumentos históricos. Si, en cambio, existen testimonios por escrito en diversos archivos, que prueban la construcción de órganos coloniales en el continente desde mediados del siglo XVI.
Demás está decir que las fuentes escritas sobre órganos históricos son casi inexistentes en Sudamérica, y con respecto al Perú, hasta el momento sólo tenemos conocimiento de un estudio publicado por un aficcionado belga: "Organos históricos del Perú", del Sr. Hans van Gemert, editado en Lima por Concytec, hacia 1986. Es nuestro deseo enumerar a continuación las características básicas de la escuela cuzqueña de organería, ateniéndonos a investigaciones personales realizadas en febrero de 1995.
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Un solo teclado manual, sin pedalera (teclado para los pies), dividido entre Do3 y Do#3, con octava corta Mi/Do, rigurosamente para todos los instrumentos. En el agudo la extensión llega hasta el La4 o Do5.
Existencia de registros especiales como "pajarillos" (gorgeos de pájaros) y el más importante: "el tambor", consistente en dos tubos graves que suenan simultaneamente, produciendo un choque de frecuencias. Este último aparece con bastante regularidad, inclusive en instrumentos pequeños, por lo que se deduce que se lo usaba como un recurso de ejecución en determinados tiempos litúrgicos (probablemente Viernes Santo y otros oficios de Pasión).
A continuación vertimos una disposición "tipo" (teórica) de un órgano cuzqueño que podrá servir de guía sintética a organistas, organeros y musicólogos:
Bajos: Tiples:
(izquierda) (derecha)
------- Enflautado 8'
Tapadas 8' Tapadas 8'
Octava 4' Octava 4'
Nazardo o Quinta 2-2/3' Nazardo o Quinta 2-2/3'
Octavín 2' Octavín 2'
Quintilla 1-1/3' Quintilla 1-1/3'
Lleno Lleno
------- Corneta (montada)
Trompas 8'   |
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